Pastora

En diciembre del 2009, mi hermano mayor fue a Israel. Y cuando  me despedi de el, le dije: _si vas al muro de los lamentos, pones ahi mi nombre. He oido que todo el mundo en un pequeño papel  pone su nombre y lo deja en los miles y miles de hendiduras de ese muro, que es sagrado para los israelitas. Quería sentir que ahí estuviera mi nombre. Como una petición a Dios. El lo hizo. Y me sentí realmente emocionada. -Bueno, pensé, yo no fui a Israel, no se si vaya algún día. Pero mi hermano me llevo hasta allí en su pensamiento. Eso es grandioso!

Hace poco leia, un escrito, que muchos de nosotros tenemos grandes muros de los lamentos, o sea, que no tendria que viajar a Israel para encontrar un muro de los lamentos y todo a causa de  que muchos de nosotros vivimos lamentandonos de nuestra situacion a diario. Como consecuencia, levantamos un tremendo muro de los lamentos.

Pero que pasaría si mas bien   levantáramos  muros de alabanza?. Y pense. Que dificil es alabar al Senor, cuando nuestra situacion no va bien. Que dificil es adorar, cuando lo que queremos es llorar y lamentarnos de lo que nos ha sucedido.

Siempre creemos, que lo que nos pasa a nosotros es lo peor. Sin embargo si en medio de esa situación, pudiéramos dar un paseo por los sufrimientos de los demás. Nos daríamos cuenta de que nuestras “tragedias” son pequeñísimas comparadas con la de otros.

No es facil. Pero si se puede. Si pudieramos intentarlo al menos. Cambiar nuestro lamento en alabanza. Entonces podriamos cambiar nuestro lamento en alabanza. Es cuestion de ejercicio. Es todos los dias, proponerselo y aplicarlo a las cosas pequenas. Que no salio bien…?… lo intentamos de nuevo…Una y otra vez…

Nuestra vida mejorara. Y sera medicina para nuestros huesos. Y balsamo al corazon…

Intentalo!!! y no te des por vencido. Cada vez que se te vaya un lamento. Aprisionalo en la punta de la lengua y ahogalo con una alabanza.

Bendice alma mia  a Jehova y bendiga todo mi ser su santo nombre. Salmo 103:1